Un poco de música..

miércoles, febrero 24, 2010

LA CASONA - EL CASTIGO..




Uf, todavía mas detalles. ¿En que estará pensando?. Sea lo que sea, que haya pensado, no me gustará. No se cuantas horas llevaré en esta postura pero mis costillas ya echan chispas.


- Empezaré suave, te veo algo cansado.. - Dijo sonriendo
- Muchas gracias mi ama, como desee.
- Lo primero que te hace falta es tu máscara, y claro, no puede faltar una mordaza. Todo sea porque estés cómodo.. Tal cual necesitas.
- Si mi ama, como diga. - Dijo, poniéndose aún más blanco de lo que estaba.

Y ahora de nuevo la puñetera máscara, y la mordaza.
No podía ser de otro modo, el lote completo.

Y estoy por asegurar que será la máscara más cerrada de las que tiene. Estoy seguro, hoy no me va a dejar ni un segundo de descanso.

Perfecto, ya no puedo mover la mandibula.. ni tampoco ver nada; y esta mordaza me da nauseas. Lo dicho, peor imposible..

Aunque bueno, siempre existe la posibilidad de que las cosas empeoren, y seguro.. seguro.. que no tardaré en averiguarlo.

Al momento notó que sus manos tocaban la parte trasera de sus muslos, casi con delicadeza, pellizcando su piel con suavidad, y subiendo poco a poco la intensidad de los pellizcos..

Después le colocó varias pinzas a lo largo de sus muslos hasta llegar a sus rodillas, y fue pasando una cuerda por todos los ojales, hasta unirlas todas entre sí.

Ambas piernas fueron cubiertas de pinzas, tras lo cual trenzó una cuerda uniendo ambas piernas con fuerza.
De forma que mientras el potro le obligaba a tener las piernas lo más abiertas posible, las pinzas se las traccionaban con fuerza para obligarle a cerrarlas todo lo que pudiese.

Mientras tanto, las velas se habían prácticamente consumido. Levantó los restos de cera que cubrían su sonrojada piel. Y las sustituyó por otras, que colocó de nuevo sobre su espalda, teniendo cuidado de que quedasen bien fijadas.

Después le levantó la cabeza, cogiendo sus cabellos, se acercó a su oído, y le dijo:
- Voy a por Colas, tu no quieres beber. ¿Verdad?. - Dijo mientras soltaba su pelo y dejaba caer su cabeza.

Al rato volvió, posó una de las Colas, sobre su espalda, lejos de las velas, para que no se calentase; y cogió la primera de las ahujas.

La mordaza se encargó de sofocar sus gritos, mientras sus nalgas eran atravesadas, sin contemplaciones por varias ahujas.

Repentinamente le quitó la oprimente máscara y la mordaza.
- Estoy terminando, si te estás quieto pronto te dejaré descansar. ¿Has comprendido?.
- Si mi ama, como diga.

Pellizcó sus pezones, y supo lo que le esperaba, o ahujas o algo peor.
En efecto, se le acercó y le puso sendas pinzas en los pezones, las ajustó con fuerza, y les añadió sendos pesos.
- Ahora lo más sencillo, para tí. No te muevas, y puede que mañana te deje descansar.

domingo, febrero 21, 2010

LA CASONA - UNA SUAVE CARICIA..



Sí, el dildo hoy no me molesta nada.
Seguro que tal cual dice ella siempre: "poco a poco, irás cogiendo forma".

Se ve que ya la he cogido, casi ni siento el dildo, ya que me estoy clavando el puñetero potro, desguazando mis costillas y espachurrando mi estómago, por lo menos el dildo ni lo noto..

Repentinamente ella le acarició sus cabellos, y le habló:
- Tranquilo. Si tratas de estarte quieto terminaré en un momento. ¿Has entendido?.
Uff, siempre que dice eso.. Mal asunto. Pues claro que no estoy tranquilo.

Después de escuchar eso, nadie lo estaría. Lo que sea que haya pensado hacer será duro, muy duro, solo una vez, me acarició la cabeza.
Y prefiero no recordar ese día.. Aquel maldito día.
- mm..mm
- Claro, no esperaba que me contestases, con la mordaza puesta mucho no puedes hablar, ni falta que hace. Con que te estés quieto será suficiente, y de todas formas no me parece que vayas a tener muchas ganas de moverte..

Le continuó introduciendo el espéculo y comenzó a abrirlo, primero apenas unos mílimetros, luego cinco centímetros, y por fín lo abrió del todo.

El se clavó las uñas en las palmas de sus manos con fuerza, intentando mitigar el dolor, mientras la mordaza sofocó sus gritos.

- Ya está.. No ha sido tan terrible, ¿verdad?. - Dijo mientras le quitaba la mordaza.
- No mi ama, como diga. ¿Podría quitarmelo, por favor, mi ama?.
- Lo quitaré dentro de un rato, apenas si te he puesto cómodo aún.
- Si mi ama como diga, intentaré aguantar.

Cogió un dildo largo y estrecho y se lo introdujo dentro del espéculo, seguidamente lo conectó a un largo cable y lo pusó en marcha, al instante comenzó a hincharse y aumentar de tamaño, continuó hasta rodear por completo el díametro del espéculo completamente abierto, y entonces se detuvo y le miró.

- Levanta un poco la cabeza, quiero verte.
- Si mi ama, como desee.

Su rostro estaba sudoroso y pálido, casi demacrado, sus ojos brillantes, y las mejillas húmedas. Pero la miró y dijo.
- Si mi ama, gracias, hacía días que no estaba tan cómodo.
- Lo sé, ya te hacia falta estar en tu sitio, sé que ha sido un poco duro para ti, pero no pensarás que ya había terminado por hoy, ¿verdad?. - Dijo sonriendo.
- No, mi ama, como diga.
- En tal caso te hacen falta un par de detalles aún para que estés a mi gusto.

jueves, febrero 18, 2010

LA CASONA - A LA LUZ DE LAS VELAS..



La puerta se cerró a sus espaldas, y oyó girar la llave en la cerradura con un crujido seco.
Ideal, sencillamente perfecto. De nuevo en una postura forzada y a saber por cuanto tiempo, porque si hubiese ido simplemente a por algo de picar, ni se molestaría en cerrar la puerta y mucho menos con llave. Fijo que va a tardar.

Odio este maldito potro.. Que llevaré.. ¿cinco minutos?.
Suficientes para clavarme el potro no solo en el estómago, sino casi incrustarmelo en las costillas.

Joder, pues menos mal que iba a ser una postura ligera..
La cadenita tintineó, y los plomos se estrellaron contra una de las patas del potro, armando un escándalo, pero eso fué lo de menos, porque con el vaivén de la cadena, le dió un fuerte tirón en sus testículos.
Uff, debo intentar no moverme, al parecer me puedo mover lo suficiente como para hacerme daño yo mismo.

Un rato más tarde.
- Debería haberte colocado mejor.. mira que dormirte. Es una falta total de respeto.
- Lo siento mucho mi ama, - Dijo entre bostezos - No pretendía dormir, me he debido de quedar unos segundos traspuesto. Le ruego que me disculpe, por favor, mi ama.
- No hay problema, en un rato te dejo seguir descansando.. - Dijo mientras soltaba una sonora carcajada..
- Lo primero que necesitas es tu mordaza, no se me apetece oír gritos, y dudo mucho de que hoy sepas comportarte tal cual espero.
- Si mi ama, como diga.
- Y luego unas velas para que entres un poco en calor, te veo un poco entumecido y medio dormido..
- mm.. mm..

Encendió una vela pequeña recubierta de aluminio en su base, y dejó caer unas cuantas gotas sobre su piel, no pudo evitar pegar un respingo; luego la empujó con fuerza para que quedase pegada a su piel, en su sitio, hasta consumirse..

Bueno, unas velas apenas si las notaré. No tengo de que preocuparme.. ¿O sí..? Nunca me ha puesto una mordaza para usar las velas..

Distribuyó no pocas velas a lo largo de su espalda, de tal suerte que si se apagase la luz, apenas si se notaría..
- Abre las piernas todo lo que puedas, terminaré enseguida.

Claro, solo tengo que retorcer un poco mas las muñecas y incrustarme los tobillos, en la barra.. Como no.. Justo lo que mas se me apetece en este momento.

Que puñeteramente frío está el dildo, la cuestión es que parece más pequeño que el de otros días...

lunes, febrero 15, 2010

LA CASONA - UNA POSTURA LIGERA..



Aún parpadeaba cuando oyó cerrarse la puerta. Entonces suspiró aliviado, y miró sus muslos con preocupación.

Pues menos mal que no era nada, porque para no ser nada, tengo ambos muslos vendados. Si llega a ser algo, tendría que haber ido al médico..

Me molesta un poco, pero.. nada comparado con cuando echó el chorrito de alcohol..
Chorrito, estoy por asegurar que gastó media botella.. La cama todavía está húmeda.

Al rato se abrió la puerta, ella traía un maletín en la mano. Lo posó sobre la mesa y se le acercó.
- Bueno, te hace falta un poco de movimiento, ¿o pensabas que te iba a dejar descansar toda la tarde?. - Dijo mientras le soltaba las esposas de las muñecas, lo único que aún le mantenía sujeto al camastro.

- Si mi ama, como diga.
- ¿Tienes hambre?. - Dijo mientras le sonreía con picardía.
- Si, tengo hambre, pero haré lo que desee.
- En tal caso, comerás mas tarde, ahora mismo no se me apetece verte por el suelo.
- Si mi ama, como diga.
- Venga acercate al potro, hoy reposaras un ratito cómodo.
- Si mi ama, como desee.

El potro.. uff.. no me gusta nada el puñetero potro, me espera casi fijo otra interesante tarde-noche sin poder mover un músculo y echando chispas.
Si, estoy seguro será una buena noche.

No recuerdo haber estado nunca en el potro, sin haberlo maldecido una y mil veces a los cinco minutos de estar en el.
No muchos artilugios tienen esa propiedad, pero sin duda el potro es uno de ellos.

- Hoy estarás en una postura más ligera, que estoy convencida de que te gustará, apenas si la vas a notar. - Dijo mientras le sonreía y le mostraba el juego de esposas que estaban unidas apenas por diez centímetros ambos pares.
- Junta tus pies bajo la barra, apoya el estomago y baja los brazos. Es lo único que tienes que hacer.

Le esposó ambos tobillos, lo pasó por la barra y ajustó sus muñecas bien tirantes.
Perfecto.. ya no puedo hacer el menor movimiento, y no solo eso, me estoy clavando las esposas, y si trato de moverme retorceré más mis muñecas o quizás me las incrutaré en los tobillos.

- Abre un poco las piernas, todo lo que puedas.
- Pero, eso hará que las muñecas estén aún más tirantes.. Si, ya lo hago ama.

Cogió la cadenita y le ató sus huevos dando varias vueltas, separandoselos para después volver a juntarlos dando más vueltas, finalmente colgó un pequeño peso de ellos.

- Ponerte cómodo me ha dado hambre.. voy a comer algo. Me esperarás, ¿Verdad?. - Dijo sonriente.
- Si, mi ama haré lo que desee.

sábado, febrero 13, 2010

LA CASONA - DESGARRADO..



Descansar. Si, nada mas fácil que hacer. Si no estuviese tan cansado.

Más que eso, lo que estoy es preocupado. La puñetera sonda..
Odio la puñetera sonda, porque seguro que el hecho de ponermela encierra algún otro propósito. No me creo que sea simplemente por que no me mueva en toda la noche.

Porque, vamos a ver.. Desde que llegué. ¿Cuando pude una noche moverme a mi antojo?. Si descontamos la primera noche en que casi me quedó tieso en el cobertizo, ninguna otra pude moverme con libertad.

Y esa única noche, no me sirvió absolutamente para nada tener libertad de movimientos, porque estaba helado, y lo que menos quería era moverme.

Entre que estoy agotado, y que si me muevo podría producirme un desgarro. Es lo ideal para conciliar el sueño.

Se quedó dormido, al intentar moverse, sintió un dolor lacerante que le atravesaba ambos muslos, y entonces, despertó sobresaltado.

Al día siguiente, escuchó abrirse la puerta, y levantó la cabeza.
Algo totalmente inútil, porque con el antifaz puesto no podía ver nada.

- Veo que ha sido una noche tranquila, y te has divertido un poco.
- Si mi ama, como diga.
- En cualquier caso, nada que un chorrito de alcohol no solucione. - Dijo mientras vertía un buen chorro sobre la herida.

El alarido no se hizo esperar.
- Lo siento mi ama, no quería chillar.
- ¿Me podría decir si es grande la herida o si me he desgarrado?. Por favor, mi ama.
- Apenas te has hecho nada, pero será mejor descansar la zona, no queremos que se vaya a infectar, ¿verdad?.
- No mi ama, como diga.
- Voy a sacarte las ahujas y dejaremos descansar tus muslos hasta que se repongan. Has debido de dar un tirón fortisímo, si no llego a pasar la cuerda alrededor de tus muslos, y la hubiese dejado simplemente enganchada a las ahujas, estarías desgarrado de arriba a abajo.
- Ahora te va a escocer un poco, nada de chillar, ¿entendido?.
- Si, mi ama, como desee.

El mordió los labios con cuidado y sofocó un grito en su garganta, mientras ella le sacaba las ahujas con un pequeño tirón, y lo bañaba todo con abundante alcohol.

Después notó algo apretado que rodeaba sus muslos y entonces le quitó el antifaz.
- Gracias mi ama. - Dijo aún parpadeando e intentando ver.
- Espérame un rato.. Hoy aún no nos hemos divertido.

miércoles, febrero 10, 2010

LA CASONA - LA SONDA..



Aún resoplaba, el alcohol rezumaba por su pecho e intentaba no chillar. Cuando se le acercó, le miró de arriba a abajo y le dijo:
- Bueno, ha llegado la hora de tu premio..
- Si mi ama, como diga.

Cogió una ahuja, aún mas larga de las usadas en sus pezones y se le acercó.
Si pudiese detener el tiempo sería justo en este momento cuando lo haría, no quiero ni pensar en "eso" atravesando mi piel. No había visto nunca una ahuja tan larga.

Me inquieta, me inquieta no saber dónde pretende ponerla y aún mas en cuantas ahujas estará pensando usar.. No sé si servirá para algo, pero tengo que intentarlo..
- Mi ama, ¿podría.. podría dejar esa ahuja para otro día?. Pongame cuantas quiera de las otras, pero.. por favor, reserve esa para otro día, por favor mi ama.
- Tranquilo.. una vez puestas ni notarás que están ahí. Trata de no chillar y quizás use menos de las que mereces.
- Si mi ama, lo intentaré.

Quizás si cierro los ojos, lo notó menos.. Pero no, y si eso la enfada. Si no me ha puesto aún el antifaz alguna razón tendrá. Mejor veo lo que hace mientras pueda.

Empapó sus muslos con alcohol, el tembló de pies a cabeza y la miró asustado.
Antes de que tuviese tiempo de decir nada.. la fina ahuja atravesó su piel a la altura de su ingle y continuó bajando por la cara interna de su muslo hasta salir en mitad de su muslo.

A duras penas había conseguido no chillar, estaba pálido de dolor y grandes gotas de sudor perlaban su frente.

Se le acercó con otra ahuja, el la miró un momento y luego cerró los ojos con fuerza.
Colocó la otra ahuja en la cara interna de su muslo aún con mas lentitud que la anterior.

- Se me apetece más Cola. No tendrás sed, ¿verdad?. - Dijo mientras le sonreía y le enseñaba otra larga ahuja..
- No mi ama, pero beberé si eso es lo que desea.

Bebió un largo trago y le mostró sendas cuerdas..
- Casi he terminado, tan solo faltan un par de detalles..
- Si mi ama, como diga.

Ató la cuerda al somier y pasó uno de los extremos alrededor de su muslo, casi con delicadeza, para después atravesar la cuerda con ambos extremos de la ahuja y volverlo a unir al somier.
Dispuso la otra ahuja exactamente igual y le miró..

Para su sorpresa le soltó las esposas de ambos tobillos y le miró sonriente antes de decirle:
- Yo en tu lugar procuraría moverme lo menos posible, y quizás absternerme de todo movimiento. Te garantizo que no te será nada agradable como lo hagas.

- Si mi ama, lo entiendo, gracias.
- ¿Que debo hacer para que vuelva a ponerme las esposas?. Me asusta quedarme dormido y hacer algún movimiento brusco, podría desgarrar mi piel.
- Es casi imposible que suceda, no están colocadas tan superficiales como parece. Tendría que ser un tirón muy brusco y mantenido durante un buen rato para que lograses desgarrarte, seguro que antes de llegar a ese extremo encuentras algún motivo que te haga detenerte.
- Si mi ama, como diga.
- Ahora, te falta un pequeño detalle y habré terminado. Dijo mientras le ponía el antifaz.
- Si mi ama, como desee.
- Te va a escocer un poco, pero nada que no hayas probado ya.

Cogió la sonda, la empapó el alcohol y empezó a introducirsela en su pene, al instante perdió la erección y se puso flaccido.
- He pensado que le venía mejor un poco de alcohol para que entrase más fácil, el lubricante está sobre valorado..
- Si mi ama, como diga.
- Ahora descansa un rato, te vendrá bien.

viernes, febrero 05, 2010

LA CASONA - UN POCO DE COLA..



- Sigues sudando.. al parecer si que tenías un poco de calor. Ya me parecía. Necesitas refrescarte un poco.
- Si mi ama, como diga.
¿Refrescarme?.. uy uy, espero que no sea lo que estoy pensando.

Las Colas deben de estar heladas, pero no, si ha dicho que tiene sed, seguro que no se le ocurre "desperdiciar" dos Colas, que va..
Otra vez mi puñetera imaginación. Calma, no se le ocurrirá.

No, eso lleva tiempo, y ha dicho que no quería entretenerse en exceso. Seguro que no. ¿Porque coño tengo que darle mil vueltas a las cosas?. Si de todas formas no va a cambiar nada, el hecho de que lo sepa o no.

Mientras tanto, ella se divertía viéndole temblar asustado, y bebiendo tranquilamente la Cola, con toda la lentitud de que era capaz.

- Si, tienes sed.. ya lo creo que sí. - Dijo mientras le guiñaba un ojo.
- Ahora beberás un poquitín.. y para hacerlo mas divertido. Cada gota que derrames, será una ahuja más que te pondré. Hoy se me apetece jugar un poco..

- Si mi ama, lo intentaré.
- Y otra cosa, procura beber deprisa o esta noche dormirás mojado.
Se sentó a horcajadas sobre sus costillas, bebió un trago de Cola, y subiendo su brazo tan largo cual era, empezó a dejar caer la Cola sobre su boca.

El se afanaba en intentar beber deprisa, pero eso era a todas luces imposible, y sin duda que en eso consistía la diversión.

Naturalmente a los pocos segundos se empapizó y la Cola resbaló sobre su cuello, mojando su pelo, las sabanas y chorreando en sus hombros.

Aún tosía, cuando ella se levantó.
- Será posible que ni siquiera sepas beber. ¿Acaso pretendías ponerme perdida? Pues menos mal que no ibas a mojarte..
- Te mereces un buen premio, te lo has ganado a pulso.
- Si mi ama, como desee.

Se agachó, con lo cual, su vestido se elevó unos centímetros, dejando poco espacio para la imaginación.
Y bajo la cama cogió el antifaz, y lo colocó al lado de sus cabellos.

- Bueno, aún nos falta tu otro pezón. ¿O creías acaso que se me había olvidado? En cuanto termine con el, te daré tu premio, no te preocupes, lo bueno siempre se hace esperar..
- Si mi ama, como usted diga.

Cogió la primera de las ahujas y con un rápido movimiento atravesó su pezón de lado a lado, un hilo de sangre manó de su pecho.

En apenas diez minutos tenía el pezón cubierto de ahujas, y un reguero de sangre bajaba por sus costados.
El mientras tanto, se mordía los labios con cuidado intentando no chillar.

- Vaya, hoy estás por mancharlo todo.. Espera, será mejor que te limpié un poco.
Empapó una gasa en alcohol y se la pasó por los pezones, el alarido no se hizo esperar.

jueves, febrero 04, 2010

LA CASONA - SUDOR FRÍO..



Ahora mismo preferiría casi tener puesto el molesto antifaz, precisamente las ahujas no es que sean lo que mas me atrae del sado..

Pero sé que a ella le encantan, basta ver el brillo de sus ojos, su sonrisa, la delicadeza con la que las coge una a una sin prisa, como si el tiempo se hubiese detenido.

Y luego, su forma de clavarlas, casi con delicadeza, atravesando la piel con suavidad, para luego, y eso es lo peor de todo, removerla buscando su lugar, para volver a atravesar de nuevo la piel y salir fuera de mi piel el extremo de la ahuja.

Esas malditas ahujas, cielos.. Si tan siquiera se conformase con poner unas pocas, y no se concentrase obstinadamente en las mismas zonas..

- ¿Estás sudando?. Si ni siquiera he empezado. ¿Tienes calor?. Igual debería de abrir un rato la ventana.. - Dijo mientras le sonreía burlonamente.

- No mi ama, no tengo nada de calor, gracias.
- En tal caso, empezaré.. no voy a entretenerme toda la tarde, y además tu necesitas descansar todo lo cómodo que puedas.
- Si mi ama, como desee.

Cogió la primera de las múltiples ahujas de que disponía, y se le acercó, el la miró asustado y desvió la mirada.

La ahuja atravesó la piel de su pezón sin la menor resistencia y salió al otro lado, dejando una fina gotita de sangre resbalar sobre su piel.

Cuando apenas se había recuperado de la primera ahuja, otra ahuja atravesó el mismo pezón, desde otro ángulo, para ir a salir en otra dirección.

Varias ahujas después, todas ellas atravesando el mismo pezón, se detuvo un momento y le miró.
Tenía los ojos llorosos y varias lágrimas rodaban por sus mejillas, pero no osó protestar. La miró sorprendido de que se detuviese.
- Se me apetece una Cola. ¿Tienes sed?.
- Si mi ama, como mi ama diga.

Tengo el pezón echando chispas, y ni siquiera gastó la mitad de las ahujas. Prefiero no pensarlo.. una cosa es verle poner las ahujas en el pezón, pero..
Cada vez que pienso, que le falta el otro pezón, me pongo malo..

Ni se siquiera cuantas ahujas me clavó.. Cuando iba por la octava preferí cerrar los ojos un rato e intentar evadirme de lo que sucedía.
Mierda, odio las malditas ahujas..

El sonido de la puerta al abrirse, le sacó de sus pensamientos, para su sorpresa traía dos Colas.
Una de dos, o no bebo, o mucha sed tiene. Raro me parece que no me traíga cualquier otra bebida para mí. Y sin embargo estaría tan rica una Cola..

miércoles, febrero 03, 2010

LA CASONA - DE VACACIONES..




El pc.. Tiene gracia que me diga lo de contestar los mails. Sería mucho mas práctico que pudiese contestar un par de sms o hacer un par de llamadas.

Enviando un par de mails no solucionaré nada, pero bueno, si ya dije que no tendría cobertura en unos días, el que quiera algo que me envié un mail o espere a que vuelva..

Casi una semana fuera y la mayor parte de los mails son spam..
Tengo que organizar mejor el correo. Contestar los mails me llevará cinco minutos.. Porque claro.. no me permitirá usar nada que no sea el mail, me lo ha dejado claro.

Será raro que no actualice Facebook en todo el mes, pero bueno, después ya subiré las fotos, que se supone que saqué en todo este mes..

Todas editadas con el Gimp, es la única forma de hacer que parezca que estoy de vacaciones fuera del país, sin moverme de aquí.. Unos bonitos foto-montajes a cual más bonito.. Si, serán unas buenas vacaciones.

- ¿Ya has terminado?..
- Si ama, ya he acabado. ¿Desea algo, ama?.
- Si, hace tiempo que no duermes en condiciones, te está haciendo falta dormir una noche de un tirón. Sígueme..
- Si mi ama, como desee.

De nuevo atravesar mil y un pasillos, y otras tantas puertas, y como no, las malditas escaleras que casi me hacen caer el otro día. Solo que hoy, no sé porque extraña razón, me permite acompañarla sin estar esposado, y aún mas raro todavía, sin llevar el molesto antifaz.

Eso de dormir de un tirón, no suena demasiado bien, seguro que se le ha ocurrido algo, y una de dos, o no puedo dormir, o ni siquiera consigo cerrar los ojos..

- Bueno, ya estás en tu cuarto.. ve a tu sitio y rápido.
- Si mi ama, como desee.
- Ya sabes como va esto.. Abre bien las piernas y acerca tus pies a las esposas.
- Si mi ama, como diga. Acerco también las muñecas a las esposas, ¿verdad?.
- Si, hazlo, y no me hagas perder el tiempo.
- Tan solo me falta unir tu pecho y cintura con las correas y estarás casi listo.

Espera un momento, te faltan un par de detalles para que puedas dormir lo bastante cómodo.
- Si mi ama, como diga.
¿Y que otra cosa, se supone que podría hacer?. No puedo hacer nada que no sea esperar.
Oh, no.. Ahujas.. Es peor de lo que pensaba. Si empieza por las ahujas, prefiero no pararme a pensar en como terminará la tarde.

Y para colmo, no le bastaban las de otras veces, se ha traído más..
Será duro, estoy seguro.
Temblaba de pies a cabeza, y la miró asustado, cuando la vió llegar con las ahujas.
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